Un Puente de Esperanza entre lo Vivido y lo Porvenir

Un tiempo de gratitud y celebración

Durante los últimos siete días he vivido un tiempo de profunda gratitud. He celebrado un año más de vida, sostenida —por pura gracia— en la fe, la esperanza y el amor. Al mismo tiempo, hemos celebrado el primer aniversario de Peregrinos de Esperanza, un ministerio que el Señor ha tenido a bien levantar y sostener con ternura y fidelidad.

Al mirar este camino recorrido, reconozco con asombro cómo el Espíritu Santo ha ido uniendo personas, dones y talentos diversos para evangelizar, orar unos por otros, acompañarnos mutuamente y compartir momentos de gracia y bendición. Nada ha sido casual. Todo ha sido respuesta a una iniciativa divina que siempre nos precede.

Mirar el año con los ojos del corazón

Al contemplar este año que termina, puedo ver con claridad la mano de mi Creador guiando cada paso: en mi peregrinaje espiritual y en el de tantas personas caminando con nosotros aún a la distancia.

Por eso hoy te invito a caminar interiormente junto a la Virgen María y San José, en su peregrinaje hacia Belén y, más tarde, hacia Egipto. Ellos también fueron peregrinos y extranjeros, caminando con y por su Hijo amado: Jesús, gestado en el seno de María y protegido con amor silencioso por José. La Sagrada Familia nos muestra el significado de andar de la mano de Dios con plena confianza.

El temor que abre camino a la fe

María y José —como también Zacarías— se preguntaron cómo se cumplirían las palabras del ángel. En sus corazones se asomaron distintos matices de temor: el temor como respeto ante el misterio, como duda frente a lo desconocido, como inseguridad al sentirnos pequeños, como resistencia humana ante lo que supera nuestra lógica.

Ese temor no los paralizó; los condujo a confiar, a obedecer, a caminar aun sin comprenderlo todo. Así sucede también con nosotros: vivimos entre luces y sombras, entre certezas y preguntas, entre la fe y nuestra fragilidad.

Un puente de gracia: el cierre del Año Santo

En estos días comenzamos el cierre del Año Santo, que culminará el 6 de enero con el cierre de la Puerta Jubilar de la Basílica de San Pedro en Roma. Este gesto ha sido para muchos un verdadero puente espiritual: un puente entre la esperanza y la realidad concreta, entre la duda y la fe, entre el egoísmo y la apertura del corazón.

Cruzar la Puerta Santa nos ha recordado que Cristo mismo es el Puente, el Camino por el que pasamos del temor a la confianza, de la dispersión a la comunión, de la muerte a la vida. No caminamos solos. Caminamos con Él y en Él.

Una invitación al discernimiento

Te invito a tomar un momento cada día de esta semana para mirar tu propio año con honestidad y ternura.

Pregúntate:

  • ¿Qué pondrás hoy en el altar?
  • ¿Qué despertó un profundo agradecimiento en tu corazón?
  • ¿En qué momentos te sentiste más cerca de Dios?
  • ¿En cuáles percibiste distancia o silencio?

 

Lleva tus anhelos a ese aposento alto, a ese altar interior donde el corazón se aquieta y Dios habla.

Oración para cruzar el puente entre un año y otro

Espíritu Santo, abre mi corazón a las bendiciones que el Padre, por pura gracia, tiene para mí. Abre mis ojos para reconocer el sendero que debo caminar y mis oídos para escuchar tu voz, en el silencio… y también en el bullicio de cada día.

Maestro bueno, muéstrame a quienes necesitan tu mirada y tu consuelo. Permite que el anuncio del Evangelio brote de mis labios con humildad y esperanza, sabiendo que no es mi fuerza, sino tu gracia, la que transforma.

Padre amado, en lo cotidiano y en lo extraordinario, concédenos la gracia de amar como tu Hijo amó, de perdonar como Él perdonó y de vivir conforme al corazón de Cristo, aún en las curvas y cuestas del camino.

En este nuevo año pongo mi vida, mis planes y a todos mis seres amados en tus manos. Te entrego lo que tengo y lo que soy.

Nada me falta, solo Dios basta.

 

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3 respuestas

  1. Agradecida con Dios por su amor que nos sostiene para caminar y llegar a sus pies para adorarle.
    Felicitaciones por este 1er año de este peregrinaje, bendecidos.

  2. Terminando el año con la certeza que Dios ha estado siempre presente en cada momento y empezando el año venidero con la esperanza de que El nunca nos abandona. Sus tiempos son perfectos y El es el alfarero que nos va moldeando a su imagen y semejanza.

  3. Hola.
    sintiendo la presencia de Dios en cada momento y mas escuchando lecturas oraciones y cuando usted nos habla del mismo para mi este año fue de bendicion acercarme mas a él y espero en el señor me siga acercando conduciendo hacer una mujer llena de fe creer mas en el para que nos siga uniendo y crecer mas en su fè gracias 🙏🕊🙏